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Chistes sin chistar

bacacay

Cuando yo nací era muy chica. Tan, tan chica, que todavía no tenía lugar en mí para guardar ni una sola palabra. Por eso no sabía hablar y menos que menos, escribir. Pero de a poco empecé a escuchar sonidos que significaban algo, y al mismo tiempo comencé a crecer. Y fue habiendo más espacio en mí y las palabras se me empezaron a acercar. Me salpicaban desde todas partes como gotas de agua y yo me las quedaba, porque sabía que había cantidad suficiente para todos. Adela Basch